Un estudio publicado en Nature Health revela que la exposición prolongada a mezclas de pesticidas en Perú está fuertemente asociada con mayor riesgo de cáncer y daños graves a la biodiversidad y los ecosistemas. La investigación analizó 31 agroquímicos en todo el territorio, identificando que más de un tercio del país presenta riesgo moderado o alto de contaminación; estas sustancias se desplazan entre 30 y 50 km desde zonas agrícolas, y su acumulación es mayor en la costa y los Andes, mientras que en la Amazonía los focos críticos se vinculan a la deforestación.
Se analizaron más de 158 000 casos de cáncer (2007-2020), encontrando mayor incidencia de cáncer gastrointestinal, de pulmón, piel, hígado, renal y tumores ginecológicos en zonas contaminadas; el cáncer hepático es especialmente preocupante en comunidades indígenas y campesinas, donde se detectaron alteraciones genéticas y moleculares por exposición crónica. El cambio climático —como fenómenos de El Niño, sequías o lluvias extremas— agrava la dispersión y acumulación de estos tóxicos.
El problema se agrava porque el uso intensivo de pesticidas se debe en gran medida a la venta indiscriminada y la comercialización masiva impulsada por grandes corporaciones químicas: Bayer (Alemania), Syngenta (China-Suiza), BASF (Alemania) y Corteva Agriscience (Estados Unidos). Estas 4 empresas dominan el mercado global, promueven el uso extensivo de sus productos y ejercen presión para mantener regulaciones débiles, lo que facilita que estos compuestos se usen sin controles adecuados, afectando principalmente a poblaciones rurales e indígenas, las más vulnerables.
El estudio concluye que es urgente cambiar los sistemas agrícolas, fortalecer regulaciones sobre mezclas de agroquímicos, monitorear el ambiente y la salud humana, y promover modelos agroecológicos, ya que reducir la dependencia de estos productos no es solo una medida ambiental, sino una necesidad para proteger la salud y el futuro de las personas.
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