SUSTANCIAS QUIMICAS NOCIVAS PRESENTES EN NUESTROS ALIMENTOS Y ENVASES DE LOS MISMOS.
Hace poco se encontró en el Tercer Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos, que el 47 % de las muestras no fue apta para el consumo humano al concentrar cantidades de agroquímicos por encima de los límites permitidos en Perú. El análisis comprendió muestras de apio, cebollita china, pimiento y tomate recolectadas de 5 mercados del país. Los resultados arrojaron una lista grande de moléculas químicas de pesticidas presentes en estos alimentos, algunos incluso debieron ser retirados del mercado, uno de ellos es el clorpirifos, altamente nocivo que se sigue usando en el control de plagas en los cultivos, el Senasa prohibió el uso del clorpirifos en Perú, en julio del 2023, una norma que entró en vigencia el 1 de agosto de 2024, es decir, que tuvo plazos para su retiro del mercado.
También se encontraron superando los límites máximos permisibles de agroquímicos al fentoato, fipronil, oxamil, cipermetrina, procimidona, triflumuron, bifentrina, profenofos, clorfenapir, permetrin y clotianidina.
Según afirma Unearthed – una organización periodística independiente financiada por Greenpeace y la ONG suiza Ojo Público menciona que “Casi la mitad (41%) de los principales productos de los gigantes agroquímicos BASF, Bayer, Corteva, FMC y Syngenta contienen al menos un plaguicida altamente peligroso (HHP, por sus siglas en inglés)”.
Por volumen de ventas, entre los HHP identificados por la investigación de Unearthed se destaca al polémico glifosato, con ventas superiores a los 9,000 millones de dólares en 2024.
El herbicida, desarrollado por Monsanto mucho antes de su adquisición por Bayer, ha sido identificado como un “posible cancerígeno” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, una clasificación que sin embargo ha sido disputada por la empresa alemana y varias agencias reguladoras.
Entre los químicos que podría representar peligros crónicos para la salud también se destacan el glufosinato, un herbicida producido por BASF, y el fungicida ciproconazol de Corteva, a los que los reguladores de la UE han clasificado como perjudiciales para los fetos, la fertilidad y la función sexual.
La principal amenaza para las abejas, por su parte, la representan neocotinoides producidos por Bayer y Syngenta, los que ya fueron prohibidos para uso externo en la Unión Europea pero han encontrado un importante mercado en Latinoamérica.
Y la empresa también suiza Syngenta es la principal vendedora de pesticidas clasificados como altamente tóxicos por la OMS, entre estos productos se destaca el paraquat, un herbicida tan tóxico que un solo sorbo del mismo puede ser letal que ya ha sido prohibido en la misma Suiza y la UE.
Por otro tenemos a los alimentos envasados, los cuales contienen ciertas sustancias químicas que se añaden por diversas razones técnicas, como mejorar su sabor o su vida útil o potenciar su valor nutricional. Así tenemos, Aditivos alimentarios, Enzimas alimentarias, Aromatizantes, Complementos alimenticios (vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibras), los cuales son en su mayoría sintetizados químicamente.
Actualmente se encuentra en los mercados yogurt, golosinas, jugos, galletas, conservas enlatadas, etc., los cuales contienen todas estas sustancias químicas y lo peor es la contaminación con las sustancias químicas de sus empaques, como presencia de bisfenol A en los plásticos y latas, las NIAS (Non-Intentionally Added Substances) son compuestos químicos que están presentes en envases plásticos en contacto con alimentos y generar riesgos toxicológicos en las personas, una de las mayores preocupaciones de la exposición a NIAS son los posibles efectos adversos tóxicos y genotóxicos en los seres humanos y en la biota natural. Los compuestos genotóxicos de las NIAS pueden inducir daños y mutaciones en el ADN y la exposición crónica a dosis bajas a estos productos puede afectar la biodiversidad, mientras que en los humanos puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer.
Como vemos actualmente el consumo indirecto de estas sustancias en los productos alimenticios es diario muchas veces y lo peor es que se comienza desde temprana edad, en las loncheras de nuestros hijos.
Podríamos decir que la frecuencia de problemas en nuestra salud es debido al consumo frecuente de alimentos envasados, de vegetales y frutas contaminadas, que nos dañan el hígado o perjudicar la salud al alterar el sistema hormonal.
Por decir, actualmente el cáncer es una enfermedad que se ha generalizado, hoy inclusive ataca a la población más joven, el autismo en los últimos años también se ha incrementado y científicos en Estados Unidos encontraron un vínculo entre la exposición a contaminantes ambientales durante el embarazo y el primer año de vida y el riesgo del niño de desarrollar autismo. Los investigadores de la Universidad de California del Sur (USC) y el Hospital Infantil Los Ángeles creen que el cerebro del feto que se está desarrollando puede resultar afectado por la contaminación.
De este modo es necesario pues que las autoridades responsables de velar por nuestra salud y bienestar, exijan que los alimentos que se expenden cumplan con las normas de estar exentos de contaminantes y que los productos envasados sobre todo para niños no se utilicen tantas sustancias químicas.
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