Un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), indican que enfrentamos una inseguridad alimentaria severa y que el 51.7% de la población peruana la padece, es decir aproximadamente la mitad de los peruanos osea 17.6 millones de personas.
Con estas cifras el Perú es el país con la mayor prevalencia de inseguridad alimentaria en América del Sur lo que nos coloca por encima del promedio regional. Cosa curiosa estos meses de julio y agosto el mar peruano nos sorprende debido a las bajas temperaturas se vienen originando buenas capturas de jurel jurel (Trachurus picturatus), en las ciudades de Tacna, Arequipa, Ica, Huacho, Ica, Huarmey y Chimbote.
Pero cosa mas curiosa en vez de cubrir la necesidad del consumo para la alimentación humana, a un precio asequible, sobre todo en la situación de déficit alimentario, estos peces son destinados para elaboración de harina de pescado, según la normativa vigente la anchoveta (Engraulins ringens), es la única especie permitida para su elaboración según la legislación peruana. Sin embargo, esta normativa no siempre es respetada, pues durante su elaboración se incluyen otras especies acuáticas destinadas para consumo humano directo e incluso terrestres que afectan la calidad de la misma, mientras en los mercados se viene vendiendo jurel congelado procedente de chile, de muy mala calidad.
Las autoridades como siempre hacen de vista gorda y oídos sordos y justifican esta cruel práctica que no existe la capacidad instalada para preservar estas pescas para consumo humano, prefiriendo que la población más necesitada siga padeciendo hambre.
Bueno que futuro nos espera, no es posible seguir soportando el hambre, no podemos permitirnos como sociedad que haya más niños que no estén comiendo, hasta cuando nuestros gobernantes comprenderán que una población mejor nutrida tiene un mejor impacto en una buena salud y un buen bienestar emocional.
![]()