Vida Diversa

El etiquetado de alimentos transgénicos (OGM) en el Perú sigue sin ser obligatorio de manera efectiva debido a la falta de un reglamento técnico oficial tras más de 15 años, a pesar de que el Código de Protección y Defensa del Consumidor (Ley 29571) lo dispone desde 2010.

Los principales obstáculos incluyen la falta de infraestructura de laboratorio, el alto costo de implementación y un intenso debate sobre umbrales de tolerancia.

Principales Problemáticas y Razones del Retraso:

Aunque la ley existe, no se ha reglamentado su aplicación práctica. Además, existe un conflicto sobre si la norma es autoaplicativa o necesita una norma técnica detallada, complicando la fiscalización por parte de Indecopi.

No existen suficientes laboratorios acreditados en Perú capaces de detectar ADN transgénico en productos procesados, lo que dificulta la fiscalización. Asimismo, el costo de implementación de estos sistemas es alto para las pequeñas y medianas empresas.

Existe controversia sobre qué porcentaje de material genéticamente modificado (ej. el 3% propuesto por la PCM) obliga al etiquetado, lo que ha generado que la normativa no se aplique, en varios países no se establecen porcentajes de contenido, la norma debería ser obligatoria de etiquetado para todo producto que contenga OMG.

La industria alimentaria se opone a un etiquetado estricto por temor a que la población considere los alimentos inseguros, a pesar de la evidencia científica, limitando el derecho a la información del consumidor

Propuestas “Irregulares”: Recientes propuestas (como la Resolución Ministerial N° 010-2025-PCM) han sido calificadas de irregulares por intentar establecer umbrales de tolerancia que contradicen la obligación de informar sobre cualquier presencia de transgénicos.

El ingreso masivo de productos derivados de OGM también tiene implicancias en la competitividad del pequeño productor, en la conservación de la biodiversidad nativa y la soberanía alimentaria. El Perú es un país megadiverso, y proteger su base genética agrícola no es solo un tema productivo, sino estratégico.

Entonces, como consumidores:

Tenemos derecho a saber qué estamos consumiendo, debemos exigir el etiquetado claro y obligatorio, como también, podemos elegir productos alineados a nuestros valores

El uso de redes sociales y espacios digitales permite amplificar esta demanda y respaldar iniciativas impulsadas por organizaciones como la Confederación Nacional Agraria y otras asociaciones de productores y consumidores.

En conclusión, la falta de obligatoriedad efectiva se debe a un entramado de presiones industriales, falta de voluntad política para reglamentar, y limitaciones técnicas para la fiscalización, manteniendo al consumidor sin información transparente.

EXIJAMOS TRANSPARENCIA EN LO QUE COMEMOS.

EL ETIQUETADO ES LA BASE DE UNA DECISIÓN LIBRE.

POR ESO DEFENDAMOS NUESTRA BIODIVERSIDAD Y NUESTRA SALUD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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