Perú mantiene una moratoria sobre el cultivo de transgénicos hasta 2035-2036 para proteger su rica biodiversidad, considerando que es centro de origen de especies como el maíz y no cuenta con la infraestructura institucional ni los conocimientos necesarios para evaluar los riesgos ambientales y genéticos, según una ley aprobada en 2011. La moratoria también busca preservar la diversidad de cultivos locales y la soberanía alimentaria, evitando la contaminación genética de especies nativas y los impactos negativos de los grandes monocultivos.
Contexto y razones de la moratoria
Centro de origen y diversidad genética: Perú es un país megadiverso y un centro de origen de muchas especies, como el maíz, papa, tomates, ajíes. La liberación de transgénicos podría causar una contaminación genética irreparable de estas especies y sus variedades nativas únicas.
Falta de infraestructura: El país carece de laboratorios acreditados y suficientes para controlar los posibles efectos de los transgénicos, así como de un conocimiento detallado de su genoma por regiones.
Condiciones agrícolas distintas: La geografía de Perú, con su diversidad de pisos ecológicos, no es favorable para los transgénicos diseñados para monocultivos extensivos y condiciones uniformes, a diferencia de otros países.
Aspectos clave de la ley de moratoria
Periodo de vigencia: La ley se promulgó inicialmente por 10 años (hasta 2021) y se extendió posteriormente hasta el año 2035 o 2036.
Alcance: La prohibición es para el ingreso y la producción de organismos vivos modificados (OVM o transgénicos) para cultivo o crianza.
Excepciones: Se permite la importación y el procesamiento de transgénicos para su uso en la alimentación humana o animal y en la industria farmacéutica, así como la investigación en ambientes confinados.
Defensa de la biodiversidad y amenazas
Protección de especies nativas: La moratoria es fundamental para proteger las variedades locales de cultivos, que forman parte de la identidad cultural y gastronómica del país, y que podrían verse desplazadas por los monocultivos transgénicos.
Prevención de contaminación genética: El polen de los cultivos transgénicos puede viajar y contaminar las variedades nativas, poniendo en riesgo las especies autóctonas.
Seguridad alimentaria y modelos de cultivo: La adopción de transgénicos podría llevar a la deforestación para dar paso a monocultivos, afectando la diversidad de alimentos disponibles y la seguridad alimentaria.
Intentos recientes de derogación
A pesar de la decisión del Congreso de reafirmar la moratoria en 2024, ha habido propuestas por parte del gobierno y congresistas para levantarla, con el argumento de mejorar la competitividad agrícola, como bien sabemos el fondo principal es favorecer a las principales empresas beneficiadas por los cultivos transgénicos (OGM) las cuales son compañías multinacionales de biotecnología y agronegocios que desarrollan y patentan estas semillas, como Bayer (anteriormente Monsanto), Corteva, Syngenta y BASF, que dominan el mercado global de semillas genéticamente modificadas y los agroquímicos asociados.
Lo cual ha generado preocupación y rechazo por parte de organizaciones agrarias, expertos en biodiversidad y comunidades campesinas.
Protejamos nuestra biodiversidad, seguridad y soberanía alimentaria, todos los comprometidos con el agro y que conocemos de cerca la agricultura familiar y la producción de semillas nativas deberíamos rechazar contundentemente el ingreso de semillas transgénicas y no permitir que intereses económicos de un grupo nos perjudiquen.

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